El mundo es un pañuelo


Publicado por Arturo Guevara Escobar

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Seis meses antes de la muerte del fotógrafo mexicano Aurelio Escobar Castellanos, Manuel Mejido, reportero del diario capitalino Excélsior, describía al maestro el 11 septiembre de 1963 :

Del otro lado de la cámara.


Desde que Anthony Armstrong Jones contrajo matrimonio con la princesa Margarita de Inglaterra, los fotógrafos han adquirido gran importancia en algunas actividades sociales. Es decir, muchas veces en lugar de fotografiar la noticia son ellos mismos objeto de la noticia. Para el fotógrafo Aurelio Escobar ayer fue un día relevante, el día en que se convirtió, a las puertas del Centro Médico Nacional, en el personaje central. Las miradas de los representantes filosóficos de más de 48 países convergieron en su regordeta figura, por casi una hora. Desde las once y media de la mañana don Aurelio llegó con sus ayudantes a instalar una antigua y aparatosa cámara “speedgrafic” con la cual, según con el programa oficial, debía tomar una fotografía de todos los congresistas. Sus primeros preparativos fueron seguidos con creciente interés por los doctores Van Laer, de Holanda, Luis de Raeymacker de Belgica; Ley Wayru de Chicago y Stanoff de Houston. Porque, debe aclararse, Escobar es sumamente elegante y meticuloso en su trabajo. A las 12.15 impecablemente vestido de negro, decidió no esperar más y mando avisar a los congresistas reunidos en la segunda sesión plenaria que todo estaba alisto para tomar la fotografía panorámica programada para las 12. En vista de que el asunto era importante, el presidente de la sesión M. B. Mitin abrió un paréntesis en la exposición de la tesis filosóficas e indicó a los congresistas que debían salir para posar para la fotografía. Don Aurelio sin duda estaba en su día. Daba órdenes, dirigía la maniobra, indicaba a los filósofos sus lugares. Era por tanto la figura en esa parte del programa. El doctor Larroyo, en el centro del gran semicírculo humano se encontraba entre el doctor Zaragueta de España, y el doctor Bataglia de Italia. Adolfo Muñoz Alonso se colocó junto al padre Van Laer. El doctor José Luís Curiel, detrás de Larroyo, en pie, posó entre Julián Marías y Leopoldo Zea. El excéntrico director de la Fraternidad de Yoga, José Manuel Estrada, de Venezuela, lucia en primerísima fila sus luengas barbas y su túnica blanca. Pero ninguno de los intelectuales venidos de 48 países discurría en esos momentos lo que debía hacerse. La única voz autorizada era la del fotógrafo don Aurelio. A las 12.40 el hombre del día se trepo- esa es la palabra- en el cuarto peldaño de una escalerilla para atisbar, a la antigua, bajo el paño negro que cubría el lente de su cámara. Todo estaba en orden. Solo faltaba ultimar unos detalles. Don Aurelio giro sus ordenes a los filósofos de todo el orbe: “Reconcéntrense… Cubran bien la segunda fila…Que algunas personas se suban a los bancos…Señores, por favor, todo mundo quieto…Vean hacía la cámara… “No se muevan…” ¡Clic! La cámara empezó a gira automáticamente en torno al semicírculo de filósofos, se detuvo y de nuevo don Aurelio volvió a ordenar: “No se muevan de sus lugares aré otra toma de protección…” Y, de nuevo las instrucciones: “No sigan el movimiento de la cámara…Quietos todos…”Otro clic. Nueva foto y el aplauso de todos los filósofos para el hombre del momento. Don Aurelio se creció ante la manifestación colectiva de simpatía y la agradeció levantando los brazos. Después informo que a partir de mañana podrían adquirir sus fotografías, por el módico precio de cuarenta pesos cada una.

Bueno, una aclaración, el reportero cometió un error al describir la cámara en realidad una Kodak Cirkut nº 10, cámara especialmente diseñada tara tomar fotografías panorámicas mediante un sistema rotativo. En la actualidad el Archivo General de la Nación resguarda la colección de negativos panorámicos de A. Escobar, consistente en 3367 imágenes, la catalogada como AEC/31/051 es la toma descrita por Manuel Mejido.



El la página electrónica "http://volny.cz/enelen/kkosik/index.html", dedicada al Filósofo checo Karel Kosík (1926-2003), muestran un versión reducida de la fotografía panorámica. El Congreso se llevó a cabo del 7 al 14 de septiembre de 1963, en la página electrónica se da como fecha el 16 de Septiembre que en realidad es la dirección del estudio fotográfico de A. Escobar. Como la reseña escrita por Mejido aparece el día 11 y se hace notar que los hechos son del día anterior, tanto la siguiente fotografía como la panorámica se puede inferir que se realizaron el 10 de septiembre de 1963.





Jacobo Kalb, una lectura diferente. Parte I


Publicado por Arturo Guevara Escobar

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Antes de la invención de la escritura con caracteres fonéticos y su aplicación universal, existieron sistemas de lectura y escritura que hoy en día están muy limitados, no referimos a las convenciones simbólicas, nuestra capacidad de interpretar y crear discursos mediante un conjunto de valores iconográficos nos resulta muchas veces tan extraño, que ni siquiera nos damos cuenta de su existencia, el mensaje pasa desapercibido…

Jacobo Kalb, judío de origen austriaco llegó a México a principios del siglo XX, comerciante y dueño de la tienda de curiosidades: “Iturbide Curio Store”, dentro de sus aventuras empresariales editó varias series de tarjetas postales, bajo las firmas: “Iturbide Curio Store”, “J.C.S” y “J. K.”. Francisco Montellano identificó “J.C.S.” como “Iturbide Curio Store”, donde la “J” es una convención tipográfica y fonética en lugar de la “I”, en ese sentido es común las formas Jacobo o Iacobo. En las tarjetas postales marcadas como “J.K.” es frecuente ver el cambio en los rótulos, donde la “I” inicial de las palabras se cambia por “J”, en las tarjetas número 12 y 13 se escribe “Jturbide” en lugar de Iturbide.

El caso de la serie marcada como “J.K.” es en especial interesante, de ella nos ocuparemos a continuación en detalle. Lo primero que debemos aclarar es la cualidad de J. Kalb como editor, con frecuencia se ha cometido el error de confundir a los editores, impresores y creadores de las imágenes que se plasmaban en tarjetas postales, dándole las cualidades de uno a otro. En el caso de postales impresas mecánicamente, así sean por procesos Litográficos, Huecograbado, o fotomecánicos como la Fotocolografía (Collotype) y el Albertipo, es el impresor quien hace este trabajo; en México son excepcionales los casos donde un fotógrafo se dedica a la impresión, como es con Ezequiel Álvarez Tostado. En algunos otros casos el fotógrafo funge como editor como Guillermo Khalo, C. B. Waite, o Hugo Brehme; pero la mayoría de las veces los editores no son ni fotógrafos, ni impresores. El editor es el individuo capitalista y promotor de la empresa (proyecto), él define dónde se imprimen las tarjetas, cuantas, de que modelos, monocromáticas o entintadas, coloreadas manualmente, verticales u horizontales, de él depende elegir la extensión de la serie y el contenido visual, él determina a quien se le compran las fotografías, etc.

La serie editada por Jacobo Kalb con las iniciales “J.K”, no es notable por la calidad de su impresión, lo cual demerita la calidad compositiva de las imágenes, no lo es por la originalidad, muchas de las imágenes seleccionadas por él aparece con otros editores, ni por la rareza, la facilidad con que se encuentran es indicativo de una producción en volumen; lo que la hace especial es el discurso iconográfico, el lenguaje simbólico hilado entre una y otra tarjeta. La serie está compuesta de cerca de trescientas imágenes, por lo menos 177 de ellas se editaron bajo la convención de la Unión Postal Universal para tarjetas postales con reverso sin dividir, la postal fechada más antigua que pude consultar corresponde al 10 de mayo de 1906. Habría una reedición y seguimiento de la serie probablemente en 1908. La parte que nos interesa por tener una uniformidad simbólica son las primeras treinta. El análisis lo dividiremos en tres partes, cada una dedicada a un grupo de diez postales.

Todas las tarjetas (286) están marcadas en su rótulo de la siguiente manera “J. K. (numero de la Tarjeta). México. Regist.”, seguido de la descripción de la tarjeta; a esto hay una excepción notable la tarjeta número uno.

En ella el rótulo va primero y se lee: “C. Gral. Porfirio Díaz Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”, y en renglón aparte la identificación.

Es un retrato ¾ o encuadre americano del entonces presidente de la República Mexicana, vestido con uniforme de gala; el título se dan con total propiedad en un crescendo a partir de “Ciudadano” (C.)—“General” (Gral.)—“Presidente”—“Nación”, usando el nombre correcto para el país y no solo una abreviación como normalmente se encuentra en este tipo de materiales, “México” (casi siempre sin usar acento sobre la “e”). Es una deferencia al país y a su gobernante que le ha dado acogida como inmigrante a Jacobo Kalb.



La segunda postal también es un retrato del General Díaz, de pie y cuerpo completo con el mismo uniforme de gala, y aunque el rótulo es exactamente el mismo de la anterior, la identificación se coloca primero. Esta imagen es mucho más compleja que la primera y su interpretación no es aparente; al General se le representa como Heracles (Hércules), veamos cómo se da la relación. Heracles es una manifestación de la “Fuerza” (Poder), que realiza las obras difíciles o inauditas, por ello el héroe acomete sus hazañas la mayoría de las veces con las manos desnudas o en el mejor de los casos ayudado de una maza de madera, el nombre de nacimiento del Heracles fue Alcides (Alke= fuerza, vigor). La manifestación iconográfica de Heracles es el león, precisamente el primero de los doce trabajos de su coclo fue matar al león de Nemea, despojándolo de su piel para vestirla y transmutarse simbólicamente en león. El General Díaz es el “Hombre fuerte de México”, el poder unipersonal que fue capaz de poner fin al caos, equivalente de los doce trabajos de Heracles, en la fotografía el general reposa su brazo derecho sobre un mueble de “madera” con un medallón con cabeza de “león”. En la mitología griega Alcides es considerado el gran enemigo de Hera, hasta un punto donde se congracian y el héroe asume el nombre de Heracles, “Gloria de Hera”. Hera, es la diosa patrona del matrimonio y la familia, la familia es la unidad mínima de la sociedad y la nación. La fuerza cuando no tiene límites es enemiga de la sociedad, pero la sociedad necesita del vigor de misma, de la “Ley y Orden” (Ley: el conjunto de normas que nos mantienen unidos, “ligados”; Orden: el conjunto de alianzas, atados, ligámenes que conforman un tejido). El caos (ausencia de estabilidad: movimiento) en el cual México estaba sumergido era consecuencia de una constante guerra civil desde el momento de su independencia y de las guerras con naciones extranjeras, la fuerza bruta desatada en pleno, el mismo Díaz era representante de ese desorden, promotor de varios levantamientos armados, pero en la imagen su sombrero de general yace sobre dos libros, la fuerza está contenida sobre el orden y progreso, metas que se propuso el gobierno porfirista. Curiosamente en la mitología Hera y Alcides se congracian cuando este último ayuda a su padre, Zeus, a matar al Rey de los gigantes Porfirión, que intentó abusar de Hera. Porfirio: a este nombre se le atribuye el significado de purpureo y de ahí relacionado a la realeza, pero de la misma raíz en griego tenemos “porfireos” que también significa sangriento, y “porfiro” el mar embravecido, “otra versión de Tifón”, los gigantes son la manifestación de las fuerzas incontrolables de la naturaleza. En cierta forma podríamos llamar al General Díaz: “Mexicles”, “La Gloria de México”, pasando de ser una amenaza al orden establecido, al formador de un estado viable. Se le atribuye al mismo Porfirio Díaz que dijo en relación al movimiento revolucionario de 1910: “Madero ha soltado al tigre; habrá que ver si puede controlarlo”. 



La tercera imagen es una vista del castillo de Chapultepec, completando el primer cuadro:

Primera postal: Cabeza
Segunda postal: Cuerpo
Tercera Postal: Sustento (pies)

El Castillo de Chapultepec era la casa presidencial, un equivalente al Olimpo griego, y al mismo tiempo sede del Colegio Militar. Las tres primeras postales representan a la nación mexicana en su caracterización individual, "Presidente", y en su pluralidad anónima, "Ciudadano"; en la Grecia clásica el ciudadano tiene la obligación de cumplir con el servicio militar, así la palabra “laos” se usa como: ejército, pueblo, nación; “leospheteros” el conciudadano, es la relación personal ante la comunidad y el individuo; palabras que podrían compartir su raíz etimológica con “Leos” el León, en función que simbólicamente en los pueblos indoeuropeos el León representa al rey, y al guerrero, la más alta jerarquía y al mismo tiempo la ausencia de jerarquía dentro del grupo; por eso dentro del lenguaje de carácter religioso el “laico” es el individuo sin rango eclesiástico, y el Estado Laico debería ser aquel donde todos los ciudadanos tienen el mismo valor. En los relatos de la guerra de Troya, Protesilao, príncipe de Tesalia, cumple con el oráculo que había profetizado: “el primer griego que pisara la tierra al desembarcar, sería el primero en morir”, de ahí “protesilao” (protosilao) el primero de la nación, el primero del pueblo; tanto Heracles como Porfirio Díaz son un “protosilao” en sus respectivas historias.

Zeus al dejar embarazada a Alcmena, madre de Alcides, proclama que el próximo nacido de la casa de Perseo sería rey, lugar destinado a su hijo Alcides, pero la intervención de Hera lo hace perder su lugar (deja de ser protosilao); más tarde la Diosa protectora de la familia induce la locura en Alcides, provocando que matara con sus propias manos a sus hijos, en consecuencia es desterrado de la sociedad (es excluido del Laos), y para su reintegración debe cumplir con una penitencia, sirviendo a su primo Euristeo (El de extenso poder), rey de la Argólida, puesto que en derecho le correspondía a Alcides (su primer trabajo en su penitencia es matar un león).

En nuestra representación iconográfica la cabeza (busto) representa el área creativa, reflexiva, “Dirección”, la fuerza creativa. El cuerpo es el ejecutivo, la fuerza bajo las directrices de la “Ley y Orden”. Por último la energía generativa, la riqueza en el pueblo, ejército (laos), “Progreso”, fuerza productiva. Estas mismas características son las que el pitagorismo atribuía los tres primeros números.

1=Unidad-Inicio.
2=Separación-Meta.
3=Primer complemento-Primera perfección.

La perfección social se encuentra en la unidad del pueblo bajo la Ley y el Orden.

La cuarta tarjeta es lo que llamaremos una tarjeta pasaje o puerta, comunicando el primer bloque con el siguiente con el valor pitagórico de Consolidación-orden (primer orden). Tenemos una vista del castillo de Chapultepec al fondo y en primer plano el Café restaurante Chapultepec. El espacio olímpico y el espacio casi terreno. No es el espacio completamente mundano al que nos adentramos se trata de los “Campos Elíseos”; el espacio donde los hombres virtuosos y los “guerreros heroicos” pueden descansar. Este “Campo Eliseo Mexicano” se compone de cinco postales (de la nº5 a la nº9), representan la capacidad humana de crear, modificar y controlar, en si, la virtud representante del Orden. Todas las postales contiene imágenes del bosque de Chapultepec, tres terrenas y dos acuáticas; las fuerzas de la naturaleza se manifiestan apacibles, bajo control en un ideal idílico. Las tres primeras son caminos, en su primera palabra del rótulo son: 

1=Entrada-principio
2=Hermosa-perfecto, ordenado
3=Bosque-diversidad y unidad

Por su representación iconográfica: 

1.-Amanecer-color amarrillo-inicio
2.-Medio día-color azul-tranquilidad, estabilidad
3.-Atardecer-color rojo-vitalidad

Las tarjetas acuáticas mantienen el sentido de camino, paso. La tarjeta 8 representa el proceso iniciático (para el pitagorismo sería el número de la reciprocidad, el bosque y castillo de Chapultepec se reflejan simétricamente en el lago), muerte simbólica del individuo, que las tres tarjetas anteriores prefiguran. El alma de los muertos bebe de las aguas del río Leteo (olvido), rió del Hades que desemboca en la laguna Estigia y al mismo tiempo frontera de los Campos Elíseos, para perder la memoria y así poder reencarnar. El individuo muere y se olvida de sí mismo convirtiéndose en ciudadano, deja de ser “uno” para formar parte de la unidad de la diversidad, formando parte del bosque, que es la nación.

La número 9: el embarcadero, correspondería simbólicamente a la laguna Estigia, como dijimos uno de los límites de los Campos Elíseos a los que se llegaba a bordo de una barca. Los dioses griegos hacían sus juramentos bebiendo en una copa de oro llena de agua de la laguna, y si faltaban a su juramento perdían la voz por nueve años, y eran excluidos del banquete de los dioses por nueve años.

La tarjeta número diez representa la consolidación, fin del ciclo, nuevamente es una tarjeta pasaje, textualmente: vemos un corredor sin presencia humana al interior del castillo de Chapultepec con una puerta cerrada al fondo. La puerta limita el espacio del mundo ideal del mundo real, para franquearla necesitamos de la llave.

Si la perfección social es la unidad, el individuo debe pasar por el proceso iniciático, como lo hizo Alcides…La Nación requiere de la fuerza de la cohesión, del sacrificio y vocación, de la aplicación de la virtudes; Prudencia, Justicia, Fortaleza, y Templanza.

Puede ser que Jacobo Kalb haya tenido una idea clara del contenido simbólico de sus tarjetas, puede que sea una feliz coincidencia, y que yo vea lo que mi bagaje cultural me permite atisbar. Sea de una forma u otra es innegable que se puede argumentar con sentido más allá de lo obvio sobre el conjunto de imágenes, homenaje al heroico esfuerzo del hombre que dio viabilidad a la nación mexicana. Es bueno recordar el himno nacional mexicano…

Mexicanos, al grito de guerra el acero aprestad y el bridón y retiemble
en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón.
Ciña ¡Oh Patria! Tus sienes de oliva de la paz el arcángel divino, que en el Cielo tu eterno destino, por el dedo de Dios se escribió.
Mas si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo, piensa
¡Oh Patria querida! Que el cielo un soldado en cada hijo te dio.

Si bien el legado de Don Porfirio Díaz es patente en muchas partes de México, el buen legado del hijo, del soldado, y del ciudadano, no hay ningún monumento que le rinda justa memoria.

Se le llama "Dictador", bueno también Pericles lo fue...

Para ver la serie del número 1 al 50.

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9. Edificios de hoja de lata...


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Estamos acostumbrados a ver elementos arquitectónicos representativos de cada ciudad, ligados a los nombres de quienes los construyo o patrocinó, como símbolos de poder y de orgullo local; así tenemos actualmente la torre Sears, en Chicago el edificio Chrysler en Nueva York, en la ciudad de México la Torre de PEMEX o la Latino Americana, el nombre es por la compañía de seguros Latino Americana; es una historia larga pues durante siglos las ciudades han competido entre ellas construyendo edificios cada vez más altos, pirámides, zigurats, torres, catedrales, mausoleos, etc.

En esa carrera por las alturas James Borgardus inventor, arquitecto y empresario neoyorquino, tiene mucho que ver. En la década de 1850 ante la disponibilidad comercial de hierro fundido a bajo costo en los Estados Unidos, empieza a diseñar componentes arquitectónicos para la construcción de edificios, con una gran aceptación en su país, Inglaterra y Francia principalmente.

La técnica del hierro fundido permitía imitar las tradicionales fachadas de cantera a un precio más económico, y los módulos estructurales así producidos eran a su vez más ligeros y sutiles que su contraparte pétreo, con un rendimiento similar, por lo cual se eligió ésta técnica para edificios comerciales, y en aquellos donde era importante ahorrar espacio, fábricas, bodegas, teatros, templos, faros, etc., usando más un sistema de carga por medio de columnas en vez de muros, antecedente directo de las estructuras de acero.

No solo nos referimos a la posibilidad de crear elementos decorativos, como podrían ser balaustradas, barandas o canceles; o por otra parte componentes estructurales: trabes, viguetas, columnas, etc., hablamos de la posibilidad de crear edificios enteros con hierro fundido.

El auge de los edificios de hierro fundido es la segunda mitad del siglo XIX (1850-1880), para ser desplazados por las nuevas técnicas constructivas a base de estructuras de acero.

Un edificio de hierro fundido con buen mantenimiento pasaría desapercibido en cuanto a su material, apareciendo ante nosotros como un edifico tradicional, donde se usara piedra y ladrillo.

Arriba: fachada del Palacio de Hierro, por medio de la fotografía nadie se podría imaginar que es un edificio construido de hierro fundido. Pero mirando la fotografía de su interior en el departamento de sombreros para dama, es clara la columnata entere los aparadores, y se puede percibir lo delgado de sus muros exteriores.

El primer edificio de estas características en la ciudad de México fue el de la tienda departamental “Palacio de Hierro” construido en 1891. En aquel entonces no se le llamaba así y el pretendido edificio albergaría a la tienda “Las Fábricas de Francia”; a medida que avanzaba la obra la gente se preguntaba con curiosidad qué palacio se estaba construyendo. La curiosidad se convirtió en asombro cuando observaron que imponentes grúas manejaban vigas enormes de acero y de hierro que fueron traídas desde Bélgica, y lo empezaron a llamar “Palacio de Hierro”, de tal forma fue la aceptación popular del nombre que los socios de la tienda optaron por cambiar el del su establecimiento. Desgraciadamente, el 15 de abril de 1914, un incendio que empezó en uno de los aparadores de las calles de Monterilla, hoy 5 de febrero, destruyó totalmente el inmueble.

El Palacio de Hierro, no era un edificio enteramente de hierro fundido, como la fotografía manifiesta, se usaron elementos pétreos, aunque por su porcentaje de componentes se considera un inmueble en hierro fundido.

Por algunos años con sus cinco pisos fue el edificio de uso civil más alto de la ciudad de México y el primero con elevador, pues la catedral Metropolitana en sus torres alcanza los 67 metros de altura superándolo por mucho.

Para 1911 otro edificio sería llamado el primer rascacielos de México, en realidad el primer edificio considerado realmente rascacielos es el de “La Nacional” del año de1932, Av. Juárez nº4 con 10 niveles. De quien hablamos solo contaba con 7 pisos…Se trataba del edificio en la Calle de Nuevo México nº6 esquina San Juan de Letrán, construido por el Ingeniero Gore, y de quien tomaría el nombre.

Este edificio se conoció de dos maneras más, en 1912 apenas terminado el edificio Heliodoro J. Gutiérrez instala en su último piso su estudio fotográfico, podemos suponer que el fotógrafo tuvo ingerencia durante su construcción, dado que el espacio estaba completamente adaptado a sus necesidades, lo cual implicaba un amplio salón. Colocó unos espectaculares a lo largo de lo más alto de todas sus fachadas donde se leía: “Fotografía Fotografía Marst”; siendo el edificio más alto de la ciudad, y en una zona sin rivales todo mundo podía ver el anuncio desde cualquier punto cardinal y se le refirió como edificio “Marst” durante más de una década.

Es de llamar la atención como un fotógrafo vinculado al edificio donde realizaba su profesión, ocupa un lugar en la corta lista de edificios con el titulo de haber sido el más alto de la ciudad, todos lo otros casos nos encontramos con grandes empresas, particulares o estatales, o potentados de la economía. Alguien con justa razón puede decir su Ego era de ese tamaño... en el corto periodo de tiempo de vida del régimen Maderista 1911-1913, fue uno de los más influyentes estudios fotográficos.


El otro nombre fue: “El edificio de hoja de lata”. La pregunta es el porqué del mote, al haber pocas referencias del edificio podríamos pensar que se trató de otro caso de construcción enteramente en hierro fundido, y por la pequeñas dimensiones de la planta del edificio, sin dudas una opción muy conveniente. En la fotografía anterior en su pie se lee: Edifico Gore y se aprecia claramente el letrero de "FOTOGRAFIA". En el 4º, 5º, y 6º pisos, en sus ventanas del extremo izquierdo se puede percibir que la fachada Sur también tenía ventanería, y que los muros eran muy delgados. En 1925 H. J. Gutiérrez deja el inmueble, para ser ocupado por el fotógrafo Apolonio Méndez , y su estudio "Jaris".

El arquitecto Carlos Contreras concibió a principios de los 30’s un proyecto de la apertura y prolongación de algunas calles en el Distrito Federal, con el propósito de cruzar la urbe con una serie de avenidas y circuitos, previendo el crecimiento de la misma. En su estudio de trazo, San Juan de Letrán constituyó el eje que cruzaría la ciudad de norte a sur, idea que posteriormente afirmaría Carlos Hank Gonzales al convertirla en el Eje Central.

La idea era ligar Tlalnepantla con el arranque del camino a Cuernavaca. La ampliación, alineación y prolongación del primer tramo que corría de la Avenida Juárez (Plaza de Bellas Artes) hacia el sur, hasta el Mercado Hidalgo (calzada del Niño Perdido y calle de Dr. Pasteur), tenía prevista una anchura de 35 metros de paño a paño de construcción y las demoliciones afectarían únicamente la acera poniente.

El 24 de junio de 1933 se emprendieron los trabajos y en las primeras seis calles fueron demolidos varios inmuebles; algunos eran los vestigios de obras virreinales, tales como el Hospital Real y el Asilo Matías Romero, así como otras del siglo XX, como el edificio Marst.


Otra imagen cortesía de Carlos Villasana, finales de 1933, el proceso de demolición de los edificios sobre San Juan de Letrán, los tres predios entre Artículo 123 e Independencia en sus dos esquinas están parcialmente derruidos, permitiendo la vista de la parte posterior del edificio Marst, que anteriormente permanecía oculto en la perspectiva, años antes había sido desocupado el estudio de H. J. Gutiérrez, aunque el letrero permaneció hasta el fin del edificio. Coincidentemente ese año murió el fotógrafo H. J. Gutiérrez. En la actualidad no existe ningún edificio enteramente construido de hierro fundido en la ciudad de México; exceptuando el kiosco Morisco.


Otro de los crímenes cometidos en la ampliación de San Juan de Letrán es la perdida del Templo de Santa Brígida, obra iniciada el 5 de agosto de 1740.


OTROS EDIFICOS DE HOJA DE LATA EN LA CIUDAD DE MÉXICO.

Se construyeron otras estructuras de hierro fundido en la ciudad de México durante el porfiriato, como el restaurante y café Chapultepec, hoy desaparecido, lo que actualmente es el kiosco morisco de Santa María la Ribera, algunas de las fuentes en la Alameda central, el monumento meteorológico en el jardín Guardiola; y secciones en construcciones convencionales, algunos de estos inmuebles necesitan de una pronta protección por su valor artístico, para no incrementar la lista de los " Ya desaparecidos".

Postal, Café Chapultepec, Latapi & Bert, antes de 1910, el Café restaurante se ubicaba en el predio actualmente ocupado por el museo de Arte Moderno.


"1º de enero de 1904, El Mundo Ilustrado: En el sitio más hermoso de México al pie del legendario bosque de Chapultepec, un poco a la izquierda de la gran avenida que rodea el parque, se alza el famoso "Café Restaurant Chapultepec", sin disputa el mejor de los comedores, el preferido de la high life de México, ya para comidas íntimas, ya para los grandes banquetes que constituyen un acontecimiento."


Imagen de Café Chapultepec, cortesía de Carlos Villasana. En ella además de disfrutar la vista del Café, en la glorieta en su frente podemos ver otro de los característicos elementos de hierro fundido del periodo porfiriano, los albortantes. hay que señalar que la palabra es un mexicanismo que se usa para definir una candelero sin pie, o los brazos del mismo, que también se uso para llamar al las estructuras del alumbrado público. Por motivos muchas veces no claros, y en aras de la modernidad la ciudad de México ha sido destruida, y poco a poco todos los albortantes se perdieron, años después la nostalgia y los intentos de restauración, en el centro histórico y en zonas como Coyoacan y Tlapan, impulsó su recolocación, versiones modernas de mala calidad en aleaciones poco confiables, que muchas veces se han caído sobre las aceras al quedar totalmente corroídas sus bases.


Postal, el edificio del teatro Colón ya convertido en comercios a fines de los años 50's, fotografía de Aurelio Escobar C.

El edificio del Antiguo Colegio de Niñas de Santa María La Caridad, actualmente con la dirección de 16 de Septiembre 27, y sede del Club de Banqueros de México, en sus inicios fue una construcción Virreinal proyectada a instancias de Fray Juan de Zumárraga, proceso largo y con muchas modificaciones. A pesar de ser el colegio más antiguo de la América Hispana y el de mayor prestigio en México, por razón de las Leyes de Reforma, el edificio fue rematado y las niñas trasladadas al colegio de las Vizcainas; por un tiempo el edifico albergo al Casino Alemán, en 1909 el arquitecto Emilio Gómez del Campo lo reforma para convertirlo en el Teatro Colón. Durante las modificaciones se añadieron en su fachada balcones de hierro fundido (pilastras, ménsulas y remates de medio punto), sería María Conesa con el espectáculo La Gatita Blanca la encargada de inaugurar el teatro el 9 de junio de 1909. Dicha etapa del edificio concluiría en 1953 con un nuevo uso, ahora cinema Imperial; a fines de los años 50's el edificio fragmentado en establecimientos comerciales muestra un notorio estado de deterioro, parte de las aplicaciones de hierro fundido han desaparecido, finalmente pasara por un periodo de completo abandono hasta ser recuperado por la Asociación de Bancos de México y el Club de Banqueros.

Kiosco del Buen Tono, expendio de la fabrica de cigarros en la calle de Puente de San Francisco, actualmente Avenida Juárez.


El Kiosco Morisco, diseñado por el ingeniero José Ramón Ibarrola, para la exhibición Universal del Algodón en Nuevo Orleans, del 16 de diciembre de 1884 al 1 de junio de 1885. Durante la exposición se le llamó: Mexican Alhambra Palace. Posteriormente y gracias a su estructura de hierro fundido se trasladó a la ciudad de México, volviéndose a armar en el espacio hoy ocupado por el Hemiciclo a Juárez, donde permaneció hasta 1910, por obvias razones, de nuevo se mudo hasta la Alameda de Santa María la Ribera. Las secciones del Kiosco Morisco se fundieron en Union Mills Foundry parte de la Keystone Bridge Company propiedad de Andrew Carnegie. Durante su estancia en la Alameda central fue la sede de los sorteos de la Lotería Nacional. Se le declaró monumento nacional por el Instituto Nacional de Antropología e Historia en 1972, siendo completamente restaurado en el 2003. Claro ejemplo de la facilidad de conservación de estos inmuebles, bastante movibles que hubiera permitido la subsistencia de cualquiera de ellos en la actualidad.


Kiosco Morisco en la Alameda Central, anterior a 1910, fotografía de George P. Thresher, Malcolm Lubliner Collection.



Otros interesantes supervivientes los tenemos: Uno en la esquina de Zaragoza y Pedro Moreno en la colonia Guerrero, donde se pusieron remates de la misma forma que en Antiguo Colegio de Niñas; construcción en completo abandono y apunto de derrumbarse. El otro ejemplo situado en la calle de 5 de Mayo y Gante, es un volado en la esquina de dos niveles, con planta semi octagonal, que como estructura habitacional es la única existente en la ciudad de México.

8. H. J. Gutiérrez, fabricante e importador.


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Fabricante e importador, suena sugerente como calificativo para un personaje que por muchos años se le consideró foto reportero. Inclusive como fotógrafo de Estudio resulta una actividad más inclinada al comercio que a la creación artística.



Es en 1905, en la papelería impresa de La Casa Amplificadora de Retratos, donde el mismo Heliodoro J. Gutiérrez se auto denomina de esa forma: fabricante e importador. La evidencia apunta a que H. J. Gutiérrez incursionó en el mercado tipográfico y papelero. Él específicamente nos dice que fabrica cromos y lunas biseladas. En 1922 funda una revista, y al parecer por un tiempo produjo su propia papelería.


Entre 1905 y principios de los años veintes, usa una gran variedad de soportes, marcos de cartón, carteras, y demás elementos de papel en la presentación de sus fotografías. Hemos identificado más de 50 modelos diferentes, desde elementales hasta de intricado trabajo artesanal. Algunos modelos son usados al pasar del tiempo con diferentes marcas distintivas de los estudios pertenecientes a H. J. Gutiérrez y Aurelio Escobar, inclusive mucho después de su fabricación.

Hay variedad en los tipos de papel, texturas, impresos en relieve, con distintivos en bajo y alto relieve, impresos con tinta, etc., se trata de material de papelería diseñada para Estudios Fotográficos en exprofeso. En algunas de las muestras inclusive hay anotaciones del nombre dado al producto, sus variedades de color y los precios. Heliodoro J. Gutiérrez no solo usaba estos productos personalmente, los vendía a otras casas fotográficas. Por lo menos tenemos evidencia que le suministraba productos a los estudios Napoleón, Mack y a Ramón Díaz fotógrafo de Orizaba Veracruz.

Uno de los productos ofrecidos al estudio Mack está marcado como nº 174, se trata de una cartera 9x12 con una hoja protectora semi transparente texturizada, y un soporte rígido para la fotografía simulando un marco rectangular en alto relieve en cartón estampado para una fotografía 6 ½x8 ½ . Y tenía un precio de $30 por docena, $18 la media docena y $12 por tres piezas.

Como vemos para 1910 son productos de un elevado costo, y solo estudios fotográficos de renombre y con clientela de alto poder adquisitivo podían adquirirlos. En un principio los fotógrafos de estudio personalizaban ellos mismos sus presentaciones, con sellos de tinta, con sellos metálicos de bajo ó alto relieve impresos en los papeles húmedos en una prensa, algunos otros usaban papelería impresa en imprenta. Aquí nos encontramos con una combinación de todo ello a un nivel más sofisticado, que tan grande era su mercado, a lo mejor no lo sabremos nunca.



¿Qué actividad ejercía en la cadena H. J. Gutiérrez; el diseño, la maquila, era importador, personalizaba el material, ó era realmente productor?

Heliodoro J. Gutiérrez nación en Zacoalco de Torres Jalisco, dentro de un complejo sistema de parentescos con las familias más notables de la zona, especialmente con las asentadas en Sayula y Tapalpa, geográficamente colindantes a Zacoalco.

José Vicente Gutiérrez, en 1840 crea La Constancia, fábrica de papel de imprenta a partir de desperdicios de hilados y tejidos, en el poblado de Tapalpa; se sabe que funcionó hasta finales del siglo XIX, otras fuentes dicen que producía papel para cigarros a principios del siglo XX; pero en la misma localidad estaba también la fábrica de papel de Palomar…

A principio de los años veintes Domitila Escobar Castellanos, quien trabajara con Heliodoro J. Gutiérrez, entabla una relación amorosa con el fotógrafo, reportero, tipógrafo e impresor Arnulfo García Ramírez, productor de los semanarios El Argos (1922-23) e Iris (1925-34) entre otras cosas…

7. Uno entre Pares.


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Heliodoro J. Gutiérrez era diez años mayor que Aurelio Escobar Castellanos, inicio su carrera fotográfica diez años antes, pero Aurelio ejerció la profesión por treinta años más.

Las generaciones de fotógrafos especialmente los avecindados en la cuidad de México, una tras otra lo conocieron durante sesenta años…y lo llamaron el Artista. Injustamente después, lo olvidaron.

Durante noviembre de 1911 los fotógrafos de prensa se reúnen con la finalidad de conformar una organización que vele por sus intereses. Se trata en esencia de una sociedad exclusiva de éste tipo de fotógrafos, aunque se habla de incluir a todos los fotógrafos de México (El País 30 nov. 1911).

Su primera mesa directiva la asume: Agustín V. Casasola como presidente, Ezequiel Álvarez Tostado como secretario, Abraham Lupercio como prosecretario y Antonio Garduño como tesorero. Todos ellos reconocidos fotoreporteros.

Su primer acto oficial queda enmarcado con una exposición fotográfica de sus miembros. Ni Heliodoro Gutiérrez ni los hermanos Escobar formaran parte de ella, claro ejemplo de no ser considerados fotoreporteros. Sin embargo las más importante Casas comerciales y Diarios patrocinan premios para los participantes en dicha exposición (Nueva Era 30 nov. 1911). Y a Heliodro Juan Gutiérrez se le hace una invitación personal para asistir a la inauguración del evento.



Los que suscriben fotógrafos de los periódicos de la Capital, tienen la honra de invitar a Ud. A la apertura de la Exposición de Arte Fotográfico que se dignara inaugurar el Sr. Ministro de Instrucción Publica y Bellas Artes, el viernes 8 del actual en el salón anexo de la joyería “La Esmeralda”. Esperando nos honre con su presencia por lo que anticipamos nuestro grande concierto. Agustín V. Casasola, Ezequiel A. Tostado, Samuel Tinoco, E. Carrasco, Antonio Garduño. Inauguraran los señores. Lic. Serafín Rendón, Manuel de la Torre, Gonzalo Espinoza, Alberto Braniff, G. Smith, Enrique del Morral, Fernando Galvan, Luís A. Rojas, Juan Rol, Juan Saldivar, Miguel Ordorica …

Entre lo notables invitados a la inauguración del 8 de diciembre de 1911, reconocemos al pionero de la aviación mexicana Alberto Braniff, primer piloto mexicano y latinoamericano.


Aurelio Escobar solo observaba, conservando recortes de periódico y recuerdos.

Heliodoro J. Gutiérrez ganará influencia y un lugar dentro de la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa, al grado de ser su tercer presidente en 1913.

Necesitaría pasar un decenio para que las cosa empezaran a cambiar. Durante el gobierno de Plutarco Elías Calles se multiplicaron las organizaciones obreras y campesinas. Los años veintes ven el relevo de la dirigencia gremial de los fotógrafos por una nueva generación de interlocutores.

Aurelio Escobar optara por el activismo político, afiliándose a diferentes organizaciones sindicales. 1924: Sindicato de Fotógrafos, retocadores y similares del D.F.; C.R.O.M. Uruguay nº 3, despacho 6. A partir de 1925 Aurelio Escobar tendrá una presencia constante en México dejando sus intervenciones en los Estados Unidos, el 19 de enero de ese año se le emitió su credencial al “Compañero” como miembro activo del Sindicato de Fotógrafos, Retocadores y Similares del Distrito Federal, era el miembro número 62.

El 15 de junio de 1926 se reúnen los señores: Martín Ortiz, Guillermo Martínez Quintero, Antonio Garduño G., Enrique Macias, Jerónimo Guzmán, Bernardo Cobos, Manuel Guerrero, Antonio Maya, Macario González, Juan de la Peña, Valentín Martínez Castaño, H. J. Gutiérrez, Adolfo de Porta, Basilio Argil, Apolonio Méndez, Miguel F. San Martín, Pedro M. Leguizamo, y J. Gonzalo G. Rivas, para fundar la Asociación de Fotógrafos de México, Sociedad Mutualista. (Notaría Nº 46, escritura 5320, Volumen 74, a cargo del Notario José Díaz Lombardo).

Aurelio no participa como miembro fundador. Por algunos de los registros de inscripción se ve la buena acogida de la organización a nivel nacional. Era una modesta posición la suya entre los cabecillas de los fotógrafos, ya no figuraban los Casasola, pero H. J. Gutiérrez aún se le ve ahí y aporta su estudio como dirección oficial. En octubre de 1931 la revista Helios informa la posición de H. J. Gutiérrez como vocal de la Asociación.



1927, Aurelio Escobar se agremia al Sindicato de fotógrafos, cinefotógrafos, retocadores y similares del D. F. CROM. Aurelio Escobar a través del contacto con los ideólogos y protagonistas del movimiento revolucionario mexicano, así como los movimientos mutualistas en los Estados Unidos toma conciencia de sus derechos de grupo, de las formas y métodos de hacerlos saber y respetar. Su buena relación con los miembros del poder político en México lo ira conformando poco a poco como el interlocutor oficial en la voz escuchada por unos y por otros.

Diez años después de la fundación de la Asociación de Fotógrafos de México se ve su fracaso por el poco compromiso de sus líderes, y con menos pretensiones una nueva organización surge: la Unión Sindical de Fotógrafos Profesionales y Similares del Distrito Federal, Aurelio Escobar es nombrado Secretario del Interior, y se le da como domicilio oficial: A. Escobar Foto, Av. 16 de Septiembre 64; estudio y casa de Don Aurelio Escobar.


Son los años 30's, de constantes conflictos; los económicos, la competencia desleal de importadores, la migración de fotógrafos europeos expulsados por la turbulencia política de sus países, los reglamentos y disposiciones gubernamentales, en general la convivencia con el Gobierno.

Aurelio Escobar dará la cara en el Sindicato Patronal de Fotógrafos de México (Isabela Católica nº8) con desplegados en los diarios, con mediaciones ante las autoridades conducentes, usando sus contactos, escuchando y haciéndose oír.

A la derecha aparece el desplegado del 10 de agosto de 1935, en el periódico El Universal Gráfico, informando del memorial enviado al Presidente de la República general Lázaro Cárdenas, como parte de la lucha de los fotógrafos en contra de los Importadores y distribuidores de artículos fotográficos. También la respuesta dirigida a José Luviano, Antonio Garduño G. y Aurelio Escobar, el 18 de diciembre de 1935, por parte de la Secretaría de la Economía Nacional, sugiriendo la conformación del Sindicato como Cooperativa para facilitarles sus gestiones.

La Confederación de Trabajadores de México Comite Nacional (CTM), convoca para el 21 de febrero de 1938 a su Primer Congreso Ordinario, Aurelio Escobar asiste como Delegado de la Unión de Fotógrafos Profesionales y Similares del D. F., representando a sus 111 socios.

En 1944 se solicita por su medio la ampliación de los horarios permitidos de trabajo para ser coherentes a los establecimientos donde se labora, como restaurantes y centros de diversión. Fiman: Aurelio Escobar, Jerónimo Guzmán, Marcos Radosh, Jaime Gorodginni, David Patiño, Javier Sidilla, Herman Kreiner, Antonio Jasso, Donato Ramírez, Issac Borkow y Guillermo Morán.

En 1949 la conservadora Asociación de Fotógrafos de México, Sociedad Mutualista, con nuevos dirigentes y después de la escisión de los fotógrafos de prensa en 1946, toma la decisión de fortalecer la sociedad mediante la conformación de la Cámara del Fotógrafo ante la Secretaría de Economía. Aquí ya se le da a la Sociedad el domicilio social de A. Escobar Foto, Av. 16 de Septiembre 64., con Aurelio Escobar a su cabeza.



En el documento de siete páginas firman y estampan su sello más de un centenar de fotógrafos capitalinos; entre ellos no aparecen los hijos de Heliodoro J. Gutiérrez. En su primera hoja junto a Aurelio Escobar vemos a: Hugo Brehme, y Martín Ortiz llamado décadas después el último de los románticos, Antonio Garduño, etc...

La renovación era necesaria y de una reunión en el restaurante Finisterre el 10 de noviembre de 1954, surge el compromiso de formar un nuevo cuerpo social: La Asociación de Fotógrafos Profesionales de la Republica Mexicana.

Sin importar el cargo Aurelio Escobar Castellanos será hasta su muerte tomado en cuenta; con gran humildad el 7 de julio de 1963, con 57 años de ejercicio profesional recibe el diploma de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de la Republica Mexicana:



“Certifica que: Aurelio Escobar Castellanos ha sido aprobado en el examen técnico y artístico, realizado ante esta asociación, habiendo demostrado su alta capacidad para el desarrollo de sus trabajos como Fotógrafo Profesional.”

Fragmento del libro:
Mirando fotografías, Recuerdos de Familia. De Arturo Guevara E. ©. Actualizado 26 de enero 2009.

6. Nuevo México Nº 30, el estatus.


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Sustentemos con algunos argumentos económicos la idea de Heliodoro J. Gutiérrez como un empresario pudiente.


H. J. Gutiérrez y su esposa alquilaron una vivienda en los altos de Nuevo México Nº 30. Para 1909 establecer en el mismo domicilio la “Fotografía H. J. Gutiérrez, The Chicago Photo Studio” se estipuló un muy interesante contrato de arrendamiento.


Los contratos de arrendamiento para viviendas notariados es un hecho poco común, y aquí tenemos un caso; circunstancia que permitió la subsistencia del mismo en el Archivo General de Notarías del Distrito Federal, al documento le dio fe el notario Jesús Raz Guzmán, notario Nº 39, el 28 de junio de 1909.


El contrato estipula el arrendamiento de la vivienda Nº 1 de los altos de Nuevo México Nº 30 (de antemano habitada por el contratante), más una habitación de la planta baja y la azotea que le corresponde a la vivienda por un plazo forzoso de 10 años; en la cláusula 4º se especifican los usos de dichas áreas y las prerrogativas: en la habitación de la planta baja con salida, se permite la demolición de uno de sus muros para construir una vidriera, y la construcción de una escalera que la comunique con la estancia superior, a su vez de está se podrá construir otra escalera para comunicarla con la azotea. En la azotea se podrán construir una o más piezas (habitaciones) a las que se destinaran para el uso de un taller de fotografía; se faculta al inquilino para instalar un tinaco con suministro de agua independiente y de un sistema de drenaje; se le permite arreglar el cubo del zaguán (bajo su propio costo) e instalar en ambos lados de dicho zaguán aparadores que no excedan los 15 cm. de profundidad; la cláusula 6º obliga al inquilino a abandonar el inmueble si tiene el retraso de una sola mensualidad, y como permaneció ahí hasta el fin del contrato podemos asumir que siempre cumplió con los pagos, el costo fijo del arrendamiento se pacto en $95 pesos de plata u oro fuerte, equivalente aproximado al salario mensual de tres obreros calificados. El costo del contrato que corrió por cuenta de Heliodoro Juan Gutiérrez fue de $ 44 pesos con 50 centavos.

Para nosotros es obvia la necesidad de ciertos elementos como agua potable, tinaco, drenaje, luz eléctrica, o una línea telefónica; pero establezcámonos en la ciudad de México de 1909: la mayoría de las viviendas de la ciudad no disponían de ninguno de estos servicios y solo un puñado podían ostentarlos todos.

El teléfono no fue un instrumento práctico aceptado de ipso facto; a principio del siglo XX en la ciudad de México se veía la lucha por introducir y dominar el mercado telefónico de una forma estable, las difíciles relaciones con las autoridades gubernamentales y una población que tardó un poco en avenirse al sistema telefónico lo dificultaban; algo que se lograría más o menos a partir de 1907 con un oligopolio de dos empresas: La Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana (filial de la norteamericana Internacional Telephone and Telegraph Co), y la Empresa de Teléfonos Ericsson S.A.


El sistema telefónico era utilizado principalmente por actores económicos y políticos; en concreto, empresarios, profesionistas, compañías de negocios e instituciones de diversa índole con solvencia económica.


Los comerciantes fueron los más interesados; por ejemplo, en 1902: 127 comisionistas y mercaderes abonaron a Mexicana; en tanto que para 1910 la Empresa de Teléfonos Ericsson servía a 163, de un total de 300 clientes.


Es claro que dividiendo el número de abonados con línea telefónica entre todos los establecimientos comerciales de la ciudad de México solo una fracción de ellos contaban con el servicio, más aun de los 76 estudios fotográficos, solo un 50% de ellos se anunciaba en directorios telefónicos o comerciales.


$ 8.33 pesos mensuales era la tarifa imperante en 1910, equivalente al salario diario de 8 policías del distrito federal (The Birth of Mexican Telephony; Víctor Cuchı Espada), hablar de una línea telefónica en 1910 era hablar de estatus...

La Fotografía H. J. Gutiérrez, The Chicago Photo Studio contaba en 1910 con dos líneas telefónicas, una de Mexicana y la otra de Ericsson con lo que garantizaba la solución del problema de conectividad y lo ponía a disponibilidad de cualquiera con servicio telefónico.

Mexicana, 307
Ericsson, 1085


Fragmento del libro:
Mirando fotografías, Recuerdos de Familia. De Arturo Guevara E. ©

5. Nuevo México Nº 30, creando una imagen.


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Dentro de la historia oficial de la fotografía en México a Heliodoro J. Gutiérrez se le ha dado un papel marginal, ha no ser por las imágenes del periodo revolucionario. No se le nombra entre los fotógrafos de Estudio con prestigio y tradición como el de los hermanos Valleto, Octaviano de la Mora o Rodolfo Jacobi; tampoco dentro de los que consiguieron comisiones importantes de parte del Gobierno como Guillermo Kahlo o Eugenio Espino Barros; o con los productores de tarjetas postales como Miret o Brehme; solo esporádicamente en el fotoperiodismo.


En la década de 1910, la Fotografía H. J. Gutiérrez, The Chicago Photo Studio sufrirá de cambios en su estructura interna y ya no solo las constantes mudanzas físicas y de imagen. Un equipo de cuatro fotógrafos y demás personal como ayudantes, dependientes, retocadores, etc., integraran su fuerza labora. Desde 1906 Aurelio Escobar C. se había integrado como ayudante de Heliodoro J. Gutiérrez, y con el tiempo adquirió los conocimientos para ostentar el estatus de fotógrafo.

¿Quiénes son los otros fotógrafos de la Fotografía H. J. Gutiérrez, The Chicago Photo Studio?


En un sobre membretado de la Fotografía H. J. Gutiérrez, The Chicago Photo Studio, y mata sellos del 10 de octubre de 1911. Como parte del membrete al extremo superior izquierdo y de forma fragmentada se lee en una fila de cuatro renglones:

FOTOGRAFOS:
H. ESCOBAR
C. ESCOBAR
C. ESCOBAR


Los nombres de pila se perdieron al romper el sobre para abrirlo. Se trata de los hermanos Escobar: Ignacio Escobar Hernández (1880), Aurelio Escobar Castellanos (1888) y Enrique Escobar Castellanos (1893). La forma de escribir los apellidos usando la inicial del segundo en primer lugar es una costumbre de la época; sobretodo Aurelio la usara con constancia: “Aurelio C. Escobar”; el orden en que se colocan en el membrete sigue una secuencia cronológica, del hermano mayor al menor. Por el resto de sus vidas los hermanos Escobar se dedicaran a la fotografía, pero solo Aurelio lo hará de manera independiente, será el jefe del equipo y en quien Heliodoro Juan Gutiérrez Escobar confiará en diversas ocasiones su destino económico, además de ser el primero en integrarse a la fotografía.


¿Pero un Estudio fotográfico de las características de la Fotografía H. J. Gutiérrez, The Chicago Photo Studio necesitaba de tantos fotógrafos y porque integrarlos en 1910?

En 1909, Heliodoro J. Gutiérrez era el único fotógrafo ostensible de la Fotografía H. J. Gutiérrez, The Chicago Photo Studio. ¿Por qué el cambio?

Olivier Debroise en su libro Fuga Mexicana un recorrido por la fotografía en México, nos informa que para 1910 existían 74 Estudios fotográficos en la ciudad de México (número que se había mantenido más o menos estable desde 1870).

¿Como podemos determinar independientemente de su producción fotográfica el lugar social y económico de cada uno de ellos?

La respuesta a esta pregunta daría una idea más imparcial que el análisis subjetivo en cuanto a la calidad artística de una fotografía.

La tradición familiar da a Heliodoro Juan Gutiérrez Escobar una posición con prestigio fotográfico y una solvencia económica holgada. No tenía necesidad de ganarse la vida visitando la Alameda Central, Chapultepec o la Villa de Guadalupe, ni con trabajos de poca monta, o como algunos escritores e historiadores han sugerido trabajando en un diario: Miguel Ángel Berumen “1911 la batalla de ciudad Juárez”, David Dorado Romo “Ringside Seat to a Revolution: An underground history of El Paso and Juárez 1893-1923”. Las expresiones de sus familiares para esos días eran: Heliodoro era un hombre rico…

Como confrontamos esas ideas y expresiones con la realidad histórica, con la casi ausencia oficial de H. J. Gutiérrez por parte de los historiadores y críticos fotográficos.

El mismo Olivier Debroise hace reflexiones sobre el papel de los fotógrafos durante el año de 1910 y las fiestas patrias del Centenario: Los fotógrafos fueron los grandes ganadores económicos. La solvencia económica de un establecimiento necesariamente va de la mano de su aceptación con el público y de sus ganancias…


¿Cómo se repartió ese pastel?

¿La Fotografía H. J. Gutiérrez, The Chicago Photo Studio era uno más de los 76 estudios de la ciudad de México o tenía una posición de preponderancia?

Si bien Heliodoro J. Gutiérrez podía mantenerse al margen de la trashumancia fotográfica, eso no implicaba su olvido de ese nicho de mercado, par ello como empresario disponía de sus fotógrafos. Su visión de los negocios le permitió prever las oportunidades de las Fiestas del Centenario y tomar los pasos conducentes, ofreciendo un abanico de opciones a un público igualmente amplio en el estrato social y adaptándose a los cambios imperantes en el mercado de la oferta y demanda.

En 1910 hay dos acontecimientos de gran relevancia, uno como fin de una era y el otro el principio de otra. Para el régimen porfiriano las fiestas del Centenario fueron su fastuosa salida de escena, y la campaña política su ataúd, surgimiento de un periodo de turbulencia política, social y militar: la revolución mexicana.


Fragmento del libro:
Mirando fotografías, Recuerdos de Familia. De Arturo Guevara E. ©

4. De casa amplificadora a Estudio fotográfico.


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Los encabezados de la papelería tanto de La Casa amplificadora de Retratos y The Chicago Photo Studio; dan pie a su comparación:

En La Casa Amplificadora de Retratos, se presenta H. J. Gutiérrez como fabricante e importador de variados productos amen de su quehacer fotográfico; mientras The Chicago Photo Studio, es una idea extranjera en su concepción, “franquicia”.

Del documento referente se extrae la nota: “TRECE AÑOS EN ESTADOS UNIDOS”. Para tratar de entender a que se refiere tenemos tres datos: una empresa fundada en 1893 en los Estados Unidos, con el nombre de “The Chicago Photo Studio”, y con la peculiaridad de trabajar bajo el sistema de franquicia; el candidato más probable es: The Chicago Portrait Company, fundada en 1893, en South Wabash Av. 509, Chicago, Illinois, y que trabajo bajo el principio de las franquicias en los Estados Unidos y fuera de ellos.

Hay una marcada diferencia entre ambos ejemplos de papelería y conceptos representados. El primero cumpliendo con los requisitos elementales de un establecimiento comercial (tienda), se presenta con una gran variedad de productos:


“En nuestras oficinas tenemos instalada una GALERIA FOTOGRAFICA, montada de igual forma a las principales de Europa y Estados Unidos, donde tenemos negativas al ultimo estilo y artísticas, contamos además con los aparatos más modernos conocidos hasta hoy. También tomamos fotografías de casa, Comerciales, fachadas e interiores, Fabricas, Garajes, Despachos, Minas, Haciendas, Ganados, etc. etc. y en general cualquier tipo de vistas.”Además: FABRICANTE E IMPORTADOR.“CROMOS DE VARIAS CLASES Y TAMAÑOS. RETRATOS AL CRAYON, TINTA CHINA, ACUARELA, SEPIA Y AL PASTEL. SE VENDEN LUNAS VISELADAS DE TODOS LOS TAMAÑOS.”

“Cuando mis abuelos (Aurelio Escobar y Mª del Consuelo Vélez) cambiaron su residencia a Coyoacan, no se establecía aun el servicio de agua potable. Por lo tanto obtuvieron el permiso para construir un pozo. Cuando yo nací el pozo ya estaba cerrado por una enorme loza, junto había una pileta de mampostería de unos dos metros de largo y una estructura techada con dos lavaderos y otra pequeña pileta. La estructura se sostenía por dos columnas y un muro posterior. En el habían dos largas gavetas de madera, con una puerta abatible en cada una. En las gavetas y el espacio entre ellas y el techo se atiborraba un tesoro de objetos para jugar; cascos medievales, escudos, y objetos extraños. Bueno así los veía siendo un niño. En realidad eran filas de pantallas para reflectores amarradas entre si por mecates. Botellas, cajas de cartón, pinzas para la ropa, clavos, barrillas, tubos y muchos marcos para fotografías. Mi papá los fue sacando, los limpio, les coloco cristales y a usarlos.”


Arturo Guevara Escobar

Heliodoro Juan Gutiérrez Escobar se presenta a si mismo a la vanguardia de la tecnología y del servicio, como empresario dispuesto a servir a todo mundo y con multitud de cualidades. No sabemos hasta que punto era independiente en el suministro de insumos catalogados como “Fabricante” o si dependía de la maquila, tampoco conocemos si contaba con dibujantes o sí era el mismo el que proveía del servicio, era un establecimiento que contaba con lo que se podía llamar sistema tradicional del retrato, dibujo en diferentes técnicas, la vanguardia de la fotografía y los efectos de moda, dibujos hechos sobre fotografías o calcándolas; es el personaje multifacético donde predomina la capacidad de servicio.


En trabajos como el retoque y la iluminación de fotografías se hacia un uso intensivo de la mano de obra femenina, las hermanas de Aurelio Escobar, Isabel y Domitila, participarían en ellos durante años, sin saberse a partir de que momento lo hicierón.


Como dato curioso existía otra casa amplificadora de retratos perteneciente a Gerardo Vizcaíno, por homonimia podría tratarse de uno de los parientes de la familia Vélez, oriundo de Tapalpa Jalisco; se dice que entre 1904 y 1906 en ella trabajo José Clemente Orozco realizando el trabajo de dibujante y retocador, Heliodoro Juan Gutiérrez estaba casado con maría Luisa Vélez y mantenían diversos vínculos familiares con las familias más pudientes de los Altos de Jalisco: Vizcaíno, Corcuera, De la Torre; inclusive se podría tratar de la misma casa amplificadora de H. J. Gutiérrez…En otro caso John Walsh se ostenta como artista de la Casa Amplificadora de P. O. Boli, habiendo artistas reconocidos que se dedicaban a esa tarea y no solo desconocidos.

El segundo caso, The Chicago Photo Studio; es una imagen de éxito, una franquicia, el atractivo de lo “chic”, como si habláramos hoy de Sony, Gucci, o Ferrari... Aunque las dos empresas se ubican en la misma calle, La Casa Amplificadora de Retratos está en la zona comercial de la ciudad, en esa sección de las calles de Nuevo México predominan los sastres, casas de modas, fabricantes de sombreros y comercios de abarrotes, y The Chicago Photo Studio está en las inmediaciones del Paseo de la Reforma y sus elegantes Mansiones; ya no se habla de minas y garajes, Heliodoro Juan Gutiérrez Escobar ya es un especialista: “En el Retrato”.


La papelería de The Chicago Photo Studio nos habla de elegancia, de un trabajo de impresión más sofisticado, es un mensaje destinado a un auditorio diferente. Aun con las notorias diferencias ambas presentan en común el estatus de Heliodoro Juan Gutiérrez en un segundo plano, la empresa es primero. Los servicios planteados en la Casa amplificadora no se dejan de prestar con The Chicago Photo Studio, aunque no se hace una publicidad expresa, aunque ya no es Heliodoro Juan Gutiérrez quien los realiza, desde 1906 se apoya en la ayuda de Aurelio Escobar Castellanos y conforme sus necesidades van creciendo su platilla de trabajadores también.

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3. Heliodoro y su primer negocio.


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Heliodoro J. Gutiérrez desde su regreso a México ejerce la profesión fotográfica y como propietario de un negocio fijo: La Casa Amplificadora de Retratos, ubicada en la 2ª de Nuevo México Nº 30 (hoy Articulo 123), lo vemos por primera vez en 1905.


En el Directorio general de la Ciudad de Mexico, de Emil Ruhland, 1906, aparecen publicados varios establecimientos con esta denominación: “Casa amplificadora de retratos” donde el nombre del dueño diferencia a uno de otro; por lo tanto probablemente el negocio sería conocido como: Casa Amplificadora de retratos de H. J. Gutiérrez.


El 26 de junio de 1906 contrae nupcias Heliodoro Juan Gutiérrez Escobar con María Luisa Vélez López; hija del Coronel Vélez Galván. H, J. Gutiérrez se había avecinado en la ciudad de México, perteneciendo a la parroquia de la Veracruz; mientras María Luisa radicaba en la ciudad de Toluca. La ceremonia religiosa por supuesto se realizó en Zacoalco de Torres, Jalisco.

El enlace matrimonial supondría cambios para Heliodoro no solo en su vida personal, también en la profesional. Uno de los primeros cambios en ese sentido sería la participación de Aurelio Escobar Castellanos bajo su tutela; ese mismo año llega Aurelio a la ciudad de México.


Aunque el Coronel Vélez había muerto en 1902, su familia y las De la Torre, Preciado, Vizcaíno, Corcuera, etc. que formaban el poderoso clan de los Altos de Jalisco mantenía buenas relaciones con los miembros de la sociedad porfiriana de la ciudad de México, facilitándole la participación en ese medio a Heliodoro Gutiérrez en un estudio fotográfico de más altos vuelos.

La Casa Amplificadora de Retratos de H. J. Gutiérrez tendrá una vida corta, para 1908 se había remplazado por: The Chicago Photo Studio, Foto H. J. Gutiérrez., empresa ubicada en la calle de Nuevo México Nº 204; la hoja de papelería con que contamos como documento de esta segunda empresa se usa para una carta fechada el 1º de febrero de 1908. Por la redacción usada en la papelería de la “Casa Amplificadora de retratos” se infiere que fue impresa después de 1905 pues se dice: “Establecida en la ciudad de México en el año de 1905”, ostentando el numero telefónico Ericsson 1085, como la compañía se introdujo en 1907; tiene que ser posterior a este acontecimiento y por necesidad anterior a 1908.

De su estancia en San Francisco (1896-1902) Heliodoro Juan Gutiérrez Escobar creará lazos ideológicos que nunca romperá, imitando las tendencias tecnológicas y estilos artísticos generados en los Estados Unidos, más que los europeos. Regresando al vecino país en diferentes ocasiones en busca de materiales, equipo fotográfico, ideas, participando de congresos y siendo recibido en diferentes instituciones.

Fragmento del libro:
Mirando fotografías, Recuerdos de Familia. De Arturo Guevara E. ©